jueves, 21 de agosto de 2014

Ice Bucket Challenge: ¿qué significa viralidad? Enorme Charlie Sheen...!!!

Ice Bucket Challenge: ¿qué significa viralidad?

Esta moda de los retos a través de internet nos ha dejado un par de historias curiosas en los últimos meses. Pero, sobre todo, una reflexión acerca de la comunicación viral. La primera, el Legado de Tibu, ese reto que empezó con un sentido y acabó, simplemente, convirtiéndose en algo divertido en España.

Todo mi muro de Facebook estaba lleno de retos (menos mal que no me tocó).

En los últimos días nos ha llegado este otro caso del cubo de hielo que sí tenía algo de profundidad: se trata de ayudar, al fin y al cabo, con una excusa, que es gamificación, de fondo. La lucha contra la esclerosis lateral amiotrófica ha sido en esta ocasión el argumento utilizado por los participantes. Todo eso que ya sabéis, y que ha provocado opiniones encontradas. Me interesan las críticas hacia el hecho de hacerlo por ahorrarse 100 dólares y donar solo 10. No creo que eso haya importado.
¿Por qué? Porque cada persona que no lo hacía y donaba 100 dólares eran, por un lado, 3 oportunidades menos de que se siguiera multiplicando, y ya sabéis qué ocurre cuando empezamos a multiplicar 3x3x3x3x3... Por otro, porque realmente importa más, en este caso, la comunicación y concienciación que la diferencia de 90 dólares. ¿Cuánto cuesta la difusión a través de las redes sociales de la cantidad de personas famosas que ya lo han hecho? Mucho más de 90 dólares.
En este sentido, he vuelto a reflexionar sobre la viralidad. Ya lo había hecho otras veces, y ahora intento explicarlo con este ejemplo reciente.
La viralidad tiene dos vertientes, una positiva y otra mentirosa.
- La viralidad positiva gira en torno a la comunicación, como hemos visto. Es innegable el poder de expansión y difusión de contenidos que tiene. Se propaga rápida y se hace eco en muchos frentes distintos. Siempre nace de las redes, pero llega hasta medios de comunicación con una facilidad pasmosa. A la calle, también llega.
- La mentirosa lo hace en torno a los resultados obtenidos. Al final, como vemos en la mayoría de los casos, solo queda en eso, comunicación. Ocurre con el activismo digital. Con toda esa concienciación internauta que se queda en intenciones. ¿Cuántas veces vemos al día el claim "¡¡Hay que hacer algo!!", "Comparte esto si no quieres que sigan riéndose de ti" y ese tipo de intentos de actuación? ¿Quién, realmente, lo recuerda 15 minutos después, cuando una noticia de El Mundo Today lo distrae o, simplemente, cuando tiene que responder en un grupo de Whatsapp? No nos culpo, describo algo que ocurre.
Y es lógico, el poder de la comunicación digital no es tan profundo como estábamos creyendo. Ya lo vimos con ‪#‎FacebookExperiment‬: no tenemos tanto poder de influencia y Facebook tampoco lo tuvo ofreciendo solo cierto tipo de estados. Más que la cantidad, nos cala la cercanía de quien comunica. Los grados de separación de Stanley Milgram dicen más que los niveles de Linkedin. Es algo más profundo y tiene que ver con eso, con la influencia.
Vista la viralidad de este modo, nos sorprende que gente tan peculiar como Charlie Sheen le dé a todo esto una vuelta de tuerca (podéis verlo en el enlace). Cuando empezábamos a leer que todo esto no estaba dando resultados (al menos en España) llega este tipo y zas. Pues eso, a ver si en España también empezamos a creer en nuestra propia bondad y no le damos viralidad a noticias estúpidas como la de ayer, del supuesto machismo, o la de hoy, del comentario de un impresentable.
Que 'Cadena de favores' inspire de verdad. Pero, sobre todo, que entendamos el enorme poder de la comunicación gracias a Sheen.
Pero ¿qué poder, si estamos diciendo que no obtiene resultados? No, quizás no obtiene resultados inmediatos. Es una parte más de una estrategia global. La viralidad en sí no debería ser estratégica, sino parte de un plan de acciones global.
Las celebs han estado revolucionando las redes sociales con el famoso reto...
europapress.es|De Europa Press