miércoles, 5 de febrero de 2014

Gallardon I de España...!!!

POR JAVIER GALLEGO  |  5 FEBRERO, 2014
Ahora quiere ser rey, como muestran las palabras que pronunció esta semana a propósito de su ley del aborto: “No habrá ni un insulto ni un grito ni una descalificación que a este ministro le vaya a hacer ABDICAR”. Abdicar es verbo que se aplica a los reyes, aunque es cierto que puede utilizarlo un plebeyo. Pero cuando este plebeyo ha dado sobradas muestras de vanidad, el verbo “abdicar” revela sus delirios de grandeza. Y si encima ese hombre habla de sí mismo en tercera persona, como hacían los soberanos y emperadores que se creían divinos, estamos ante un caso patológico.Tenemos dos reyes en España. Por si no teníamos bastante con uno cuyos negocios opacos, familiares poco ejemplares y amistades entrañables nos hacen dudar a muchos de su conveniencia, ahora tenemos otro rey que también quiere su corona y no me refiero al príncipe sino al ministro de Justicia al que le gustaría ser Gallardón I de España. Los madrileños ya conocíamos su megalomanía plasmada en mastodónticas obras que a nosotros nos arruinaron y a él le valieron el título de “El Faraón”.
Lo dicen quienes le han tratado y le conocen bien: Gallardón quiere pasar a la Historia, quiere dejar huella. Como los reyes. Gallardón quiere ser rey y se comporta como tal. Dicta leyes sin contar con súbditos ni magistrados, imparte injusticia como si el Poder Judicial fuese su feudo y se niega a abdicar de su trono como un monarca totalitario alejado de su reino. Quiere ser rey y además rey absoluto que trata como vasallos a los ciudadanos con sus injustas tasas judiciales y que quiere reinar sobre el cuerpo de las mujeres con su ley del aborto.
La ley del aborto de Gallardón es su traducción del derecho de pernada medieval. Está convencido de que puede tomar posesión de la vida y el vientre de las mujeres dándole al Estado mayor soberanía sobre ellas que ellas mismas. Gallardón quiere ser soberano en la inviolable jurisdicción de nuestros cuerpos. Como ministro de Justicia, es el reverso tenebroso del rey Salomón. Para proteger a un embrión que todavía no es persona legalmente reconocida está dispuesto a partir a las mujeres por la mitad.
Lo peor es que Alberto I de España es un reflejo de un gobierno que se comporta en pleno como monarquía despótica. El gobierno del PP es como las viejas monarquías todopoderosas. No escucha a su pueblo, utiliza la mayoría absoluta con absolutismo, reparte prebendas entre su aristocracia, protege los abusos de la innoble oligarquía e impone su ley por la fuerza bruta con su ejército de antidisturbios. Lo hemos vuelto a ver este fin de semana en Valladolid donde se reunía la realeza de Génova y la policía acabó a golpes una manifestación pacífica de protesta. El PP no gobierna, reina.
Pero su reinado se debilita como la monarquía española. Y Gallardón puede ser una de las primeras cabezas que rueden bajo la guillotina del malestar social. Esperemos que la rebelión popular también le corte la cabeza a su ley. La ley por la que quiere pasar a la Historia puede hacer que sus ambiciones de presidir algún día este país sean historia. Gallardón I de España quiere ser rey de reyes pero muy probablemente será solo el hombre que pudo reinar.