domingo, 23 de junio de 2013

Tony Soprano no ha muerto...!!!


Tony Soprano no ha muerto. Ha muerto James Gandolfini, el actor que le daba tanta vida que casi parecía real. Pero los Sopranos reales siguen vivos haciéndonos la vida imposible a los vivos y no están en una pantalla, ni siquiera en un sucio barrio de Nueva Jersey, sino en sus impecables despachos de Londres, Berlín, Nueva York o París, desde donde ordenan sus extorsiones y matan sin mancharse con la misma despreocupación por las vidas ajenas que cualquier mafioso. No es ficción: los grandes organismos mercantiles o mercantilizados que dirigen nuestras vidas, matan.
Las políticas que nos han impuesto FMI, UE, BCE, BE, CEOE y otras familias de la mafia económica están provocando no solo el deterioro bestial de la vida de millones de personas, también la muerte de muchísimos. El investigador de la Universidad de Oxford, David Stuckler (que hoy nos visita) ha estudiado los efectos mortales de la austeridad que nos han aplicado a punta de talonario y ha encontrado alarmantes cifras de suicidios, depresiones, alcoholismo y deterioro de la salud acompañadas de un recorte en la asistencia sanitaria lo que agrava esos problemas y provoca incluso muertes y graves casos de desatención médica como ya hemos visto en nuestro país. Lo llaman “austericidio” y lo es: es una austeridad que mata. Según el estudio de Stuckler, las políticas de recortes han matado a 400 personas en España por distintas causas.
Los llamo mafiosos y sinceramente creo que lo son. Son los Tony Soprano, los jefes de la familia, los que ya no tienen que apretar el gatillo ni pegar las palizas, los que desde sus cómodos sillones encargan a otros que lo hagan. Para eso tienen a sus secuaces, sus asesinos a sueldo: los políticos. Ayer comparaba a estos con los jefes de planta del centro comercial que los otros dirigen. Viendo las consecuencias de sus decisiones y sus actos, creo que es más cercana la comparación con las familias mafiosas. Se organizan de modo muy parecido y como ellas también extorsionan y provocan muertes y muerte en vida. Pero en la realidad, no en la ficción como los Soprano.
Lo vemos cada día. Hoy mismo todas las universidades se han levantado contra unos recortes en becas que empujarán a muchos jóvenes con menos medios a una vida peor. Hoy mismo un oyente, Manuel Gil, nos avisa de que el gobierno de Murcia, quiere cerrar el Centro Ocupacional de Espinardo que atiende a personas con discapacidad intelectual desde hace 30 años. Quieren mandar a esas personas a clínicas privadas y privatizar todo el sistema. En Madrid ya lo están haciendo y esta semana la policía detuvo a 14 personas por oponerse. No me digáis que eso no es mafia: indiferencia hacia el débil, negocios para favorecer a la famiglia y extorsión a todos aquellos que se opongan al sindicato del crimen.
El sindicato del crimen se ha propuesto acabar con el sistema del bienestar y privatizarlo para no gastarse dinero en nosotros sino sacárnoslo. El sindicato del crimen nos está empobreciendo para que le costemos muy poco dinero como mano de obra y puedan aumentar aún más sus beneficios. Como en un capítulo de los Soprano. Ayer vivimos el último. El FMI volvió a encargar a sus sicarios políticos en España que nos apretaran más las tuercas. Una señora como Christine Lagarde, que se embolsa unos 400.000 euros al año, y los capos que la acompañan que se embolsan cantidades parecidas, se levantaron y fueron a buscar una pistola, como dice la sintonía de los Soprano. Están apuntándote con ella a la cabeza, ¿o es que no lo ves? Los Soprano siguen vivos.