sábado, 18 de mayo de 2013

Ocurrió que...

Ocurrió que...

1º Un profesor le dijo que valía para las Matemáticas y le dejó ir a sus clases de oyente cuando no había aprobado ni el acceso.
2º Un estudiante de Medicina agradecido a su padre le dejó libros de divulgación científica que le apasionaron.
3º Se encontró con el cariño de una familia adoptiva, que le quiso por ser simplemente una persona, sin autoritarismo ni protección. Que estimuló en él la búsqueda de la verdad, la dignidad y la excelencia del ser humano y la honradez.
4º Una escuela sin autoritarismo ni dirigismo, merecedora de todos los esfuerzos y aciertos educativos.
5º Y una esposa que, junto a su amor, le dio la motivación para trabajar por un fin más allá de él mismo, y le supo acompañar hasta el éxito.
Es decir: personas, estimulación, motivación, confianza y cariño. Eso ocurrió.
Hoy existen millones de Einsteins en el mundo. Todos los niños pueden ser Einstein, si, como él, encuentran la combinación que estimule su capacidad siempre desaprovechada, y en la práctica, infinita.
La clave de la resurrección de Einstein estuvo en la combinación exacta que hay detrás de muchos Premios Nobeles: amor, estímulo, confianza, motivación. Nada más... y nada menos.