viernes, 25 de marzo de 2011

Tanto si mata usted a mi mujer, como si la cura...

Entre los cuentistas medievales se encuentra con frecuencia el cuento que sigue, que de puro sabido quizá se tenga olvidado: 

Enfermó la mujer de un labrador y él mandó llamar a un médico. Éste manifestó algún recelo al pago de sus honorarios y el labrador le dijo ante testigos: 

- No tenga usted cuidado; cinco onzas de oro tengo. Tanto si mata usted a mi mujer, como si la cura, será pagado. 
Murió la labradora y al cabo de unos días se presentó el médico a reclamar lo que le correspondía, y el labrador le dijo: 

- Aquí me tiene usted pronto a cumplir mi promesa. Pero, antes, déjeme que le haga un par de preguntas delante de los presentes. Dígame la verdad: ¿mató usted a mi mujer? 
- No por cierto, respondió con viveza el médico. 
- Me alegro. ¿La curó usted? 
- Desgraciadamente, no. 
- Pues si no la curó ni la mató, nada le debo.