viernes, 15 de mayo de 2009

Ultima parte (La Isla)


Pues seguimos con el cuento.....!

--- Tristeza, hermana --- le dijo---, tú que me conoces tanto, tú no me abandonarás aquí, eres tan sensible como yo..... ¿Me llevarás contigo?.

Y la Tristeza le contestó:

--- Yo te llevaría, te lo aseguro, pero estoy taaaaan triste.... que prefiero estar sola. --- Y sin decir mas se alejó.

Y el Amor, pobrecito, se dio cuenta de que por haberse quedado ligado a esas cosas que tanto amaba, él y la isla iban a hundirse en el mar hasta desaparecer.

Entonces se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final.....

De pronto, el Amor escuchó que alguien chistaba:

--- Chst-chst-chst...

Era un desconocido viejecito que le hacia señas desde un bote de remos.

El Amor se sorprendió:

--- ¿A mí? --- preguntó, llevándose una mano al pecho.

-- Sí, sí -- dijo el viejito--, a ti. Ven conmigo, súbete a mi bote y rema conmigo, yo te salvo.

El Amor le miró y quiso darle explicaciones:
-- Lo que pasó fue que yo me quedé....
-- Entiendo -- dijo el viejito sin dejarle terminar la frase--, sube.

El Amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse de la isla.

No pasó mucho tiempo antes de ver cómo el último centímetro que quedaba a flote terminó de hundirse y la isla desaparecía para siempre.

-- Nunca volverá a existir una isla como ésta -- murmuró el Amor, quizá esperando que el viejito le contradijera y le diera alguna esperanza.

-- No ---dijo el viejo---, como ésta, nunca.

Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor compredió que seguía vivo.

Se dio cuenta de que iba a seguir existiendo.
Giró sobre sus pies para agradecerle al viejito, pero éste, sin decir una palabra, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido.

Entonces, el Amor, muy intrigado, fue en busca de la Sabiduría para preguntarle:

---¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y él me salvó... Nadie comprendía que me hubiera quedado sin embarcación, pero él me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera sé quién es....

La Sabiduría lo miro a los ojos un buen rato y dijo:

-- Él es el único capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir adelante. El único capaz de darle una nueva oportunidad al amor cuando parece extinguirse. El que te salvó, Amor, es el Tiempo.


Bueno pues aquí acaba el cuentito, decirle al anónimo que se que me leerá, que no hay que ser tan pesimista en la vida por mucha crisis que tengamos por todos los sitios.

Al igual que en los cuentos rosas, el amor persiste y sobrevive, pero que depende de la personas con las que nos  relacionemos y los elementos cortantes que puedan existir y los que dejemos al alcance de de esas personas y el valor o peso que le den a los mismos.

Habrá personas que puedan superarlo y salir fortalecidas y otras que no sepan como salir hacia adelante.

Esto es todo por hoy amig@s,

Max